Con el paso del tiempo, el rostro envejece y aparecen líneas de expresión en la cara en forma de arrugas, patas de gallo o líneas en la frente. Sin embargo, la medicina estética cuenta con una fórmula para mejorar tu mirada.
Se trata de los neuromoduladores faciales, que se coloca mediante inyectables en puntos estratégicos de la frente para mejorar la tensión de la piel, tanto en hombres como en mujeres.
Este procedimiento, que también está ganando popularidad entre las personas jóvenes que desean prevenir o retrasar el envejecimiento de la cara, resulta eficaz y seguro para el paciente, ya que no necesita tiempo de recuperación y puede realizarse en cualquier época del año.
Los neuromoduladores faciales son uno de los tratamientos faciales más exitosos, ya que permiten relajar los músculos responsables de las arrugas dinámicas y resulta ser un procedimiento médico rápido y, lo que es más importante, no invasivo.
Índice de Contenido
- 1 ¿Qué son los Neuromoduladores?
- 2 ¿Para qué sirven los neuromoduladores faciales?
- 3 Beneficios del tratamiento
- 4 ¿Cómo se realiza el tratamiento?
- 5 ¿Cuándo se ven resultados y cuánto duran?
- 6 Seguridad y efectos secundarios
- 7 ¿Con qué tratamientos se combina?
- 8 Preguntas frecuentes
- 8.1 ¿Qué son exactamente los neuromoduladores faciales?
- 8.2 ¿Para qué zonas del rostro están indicados los neuromoduladores?
- 8.3 ¿Cuándo se empiezan a ver los resultados?
- 8.4 ¿Cuánto dura el efecto del tratamiento?
- 8.5 ¿Puedo tener un resultado natural sin que se note?
- 8.6 ¿Es doloroso el tratamiento con neuromoduladores?
- 8.7 ¿Qué cuidados tengo que seguir después del tratamiento?
- 8.8 ¿Qué efectos secundarios pueden aparecer?
- 8.9 ¿Puedo combinar neuromoduladores con ácido hialurónico u otros tratamientos?
- 9 Formulario de contacto
- 10 Tratamiento de Neuromoduladores en Barcelona: ¿Dónde estamos?
- 11 Puede interesar
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¿Qué son los Neuromoduladores?
A diferencia de otros tratamientos que rellenan o aportan volumen, los neuromoduladores trabajan directamente sobre la actividad muscular, lo que los convierte en una herramienta precisa, preventiva y altamente eficaz para mejorar el aspecto del rostro.
Los neuromoduladores liberan unas sustancias que actúan de manera temporal sobre la comunicación entre nervios y músculos, actuando de forma controlada sobre ellos para evitar que se generen unos pliegues que con el paso del tiempo se transforman en arrugas. No rellenan, sino que relajan la expresión de la cara.
Su efectividad se basa en la acción de agentes capaces de tensar el tejido cutáneo. Provoca un efecto lifting que reduce considerablemente el aspecto envejecido de la piel sin tener que pasar por el quirófano.
Es ideal para mantener un aspecto juvenil cuando desciende la producción de colágeno y elastina que nuestro organismo produce de forma natural desde que nacemos. Se usan desde hace años y tienen un alto perfil de seguridad. Así que que reine la tranquilidad, la eficacia está más que garantizada.
¿Para qué sirven los neuromoduladores faciales?
Los neuromoduladores faciales se aplican en áreas donde los músculos tienden a contraerse repetidamente. Permiten disimular las imperfecciones que aparecen en el rostro debido a la repetición de ciertos movimientos faciales como fruncir el ceño, sonreír o levantar las cejas.
Son varias las zonas de la cara o acciones que realizamos más propensas a que aparezcan arrugas, pliegues o patas de gallo en la frente, la comisura de los labios o alrededor de los ojos. Como por ejemplo:
- Arrugas del entrecejo (o también llamadas ‘líneas de enfado’). Cuando aparecen en esta parte de la cara, suelen aportar una expresión de enojo o ceño fruncido que las personas muestran deseo de querer quitarse.
- Patas de gallo. Pueden ser muy profundas en muchas personas aún en la juventud debido a la constante movilidad de las comisuras oculares.
- Líneas de frente. Siendo una de las zonas de mayor movilidad muscular de la cara, aparecen cuando movemos las cejas debido a expresiones emocionales; reflejadas en surcos cutáneos que crean pliegues profundos.
Beneficios del tratamiento
La aplicación de un tratamiento de neuromoduladores aporta una serie de beneficios en el rostro tanto a nivel visual o físico como emocional, ya que mejora la autoestima del paciente.
Aparte de prolongar al mantenimiento uniforme de la piel de la cara, que se traduce en una expresión natural y revitalizada, otras ventajas manifiestas son:
- Rejuvenecimiento facial.
- Prevención en la aparición de la piel envejecida.
- Relajación de las líneas de expresión y pliegues móviles.
- Suaviza y reduce las arrugas de expresión de la zona facial.
¿Por qué tanta gente elige la técnica de los neuromoduladores?
Porque se trata de un tratamiento que produce un total y completo rejuvenecimiento sin cirugía.
Y es que si este tratamiento se aplica correctamente, los resultados son más que naturales, ya que previene la aparición de nuevas arrugas y produce el efecto "mirada descansada"
Se trata, como apunta la especialista médica de la Clínica Roso Rodrigues, de un tratamiento rápido que apenas dura 15 minutos, no produce molestias y apenas requiere tiempo de recuperación.
¿Cómo se realiza el tratamiento?
El tratamiento con neuromoduladores es un procedimiento médico mínimamente invasivo que se realiza mediante pequeñas microinyecciones en puntos concretos del músculo. Su objetivo es relajar de forma selectiva la musculatura responsable de determinadas arrugas de expresión, consiguiendo un aspecto más descansado y natural sin necesidad de cirugía.
Valoración personalizada del paciente
Antes de comenzar, el médico realiza una valoración personalizada del rostro del paciente. En esta fase se analiza la anatomía facial, la fuerza muscular, la gesticulación y el tipo de arrugas que aparecen al mover la frente, el entrecejo o la zona periocular. Esta evaluación es fundamental para determinar los puntos exactos de aplicación y adaptar el tratamiento a cada caso.
Comienzo de tratamiento de neuromoduladores
Una vez realizada la valoración, el especialista marca las zonas donde se aplicarán las microinyecciones. El producto se infiltra en pequeñas dosis y en puntos estratégicos, buscando suavizar la contracción muscular sin alterar la expresividad natural del rostro.
Generalmente no se recomienda aplicar anestesia tópica en crema antes del tratamiento, ya que puede inflamar ligeramente la piel, modificar la apariencia de las arrugas o dificultar la localización precisa de los puntos de infiltración. Aun así, el procedimiento suele ser muy llevadero. En pacientes más sensibles o aprensivos, puede aplicarse frío local para mejorar la comodidad durante la sesión.
El tratamiento es rápido, se realiza en consulta y no requiere baja ni tiempo de recuperación. Tras la aplicación, el paciente puede retomar su vida habitual siguiendo las indicaciones médicas recomendadas.
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¿Cuándo se ven resultados y cuánto duran?
Los resultados de los neuromoduladores comienzan a notarse entre las 48 y 72 horas después del tratamiento al que se somete el paciente, y alcanzan su efecto máximo alrededor de las dos semanas. La media de duración es de 3 a 6 meses, aunque todo depende del metabolismo del paciente, la zona tratada y la dosis utilizada.
Un post tratamiento regular y calmado permite que los músculos se mantengan relajados sin que la expresión pierda naturalidad. Además, con el tiempo, la contracción muscular puede debilitarse ligeramente, por lo que algunas personas requieren dosis más bajas o sesiones más espaciadas. El tratamiento con neuromoduladores no es permanente y requiere mantenimiento.
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Seguridad y efectos secundarios
Los neuromoduladores pasan por ser uno de los tratamientos faciales más completos que existen en la estética preventiva. Cuya eficacia, seguridad y evidencia clínica está fuera de toda duda. Su versatilidad, función preventiva y la ausencia de recuperación los hacen especialmente atractivos para los pacientes que desean mantener un aspecto fresco, descansado y armonioso sin someterse a procedimientos invasivos.
No obstante, no está de más seguir los preceptos médicos en cada caso y prestar atención si puede surgir alguna contraindicación en casos muy específicos como casos de embarazo, lactancia, enfermedades neuromusculares o infecciones en zona.
¿Con qué tratamientos se combina?
Los neuromoduladores se combinan habitualmente con ácido hialurónico, hidratación profunda o procedimientos de luminosidad facial para obtener resultados globales y armónicos. Tratamientos faciales complementarios que actúan sobre el músculo, no sobre la piel. Por lo que resultan muy eficaces sobre las arrugas dinámicas.
Otro tipo de tratamientos como los polinucleótidos (calidad de piel), la radiofrecuencia o el IPL (Luz pulsada) buscan renovar la piel o mejorar la textura.
Es por ello que la combinación de neuromoduladores, siempre bajo supervisión médica, con otros tratamientos complementarios, suelen ofrecer los mejores resultados globales.
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